Dios llamó a Abraham y sobre este hombre quedaron establecidas las raíces de los árabes y judíos. Le dijo que su hijo lo iba a heredar y que iba a tener una descendencia tan grande como las etrellas en el cielo.
La Biblia nos habla que Sarai la esposa de Abraham que era una mujer estéril. Así que le pidió a Dios que le diera un hijo y que él iba a llevar a su pueblo. Después de un tiempo, sin ningún resultado, decidió tener un hijo con Agar, la sirvienta, llamado Ismael. Pero más tarde, Sarai logró concebir un hijo, al que nombró Isaac. Isaac llevaría la promesa de Dios, ya que Ismael había nacido del pecado.
Años más tarde Agar e Ismael fueron expulsados del hogar de Abraham, ya que se dice que había tomado una actitud de desprecio hacia Isaac. Vagaron por el desierto, hasta que se les apareció un Ángel de Dios, que les indicó el camino hasta una fuente de agua. Lo que les salvó la vida, porque Dios había dicho “también del hijo de la sierva haré una nación”(Gn.21:13 al 21).
De esta manera, solo a Isaac a pesar de no ser el primogénito, se le entregaría la tierra de Palestina y sería el Dios de sus descendientes. Así lo dice en la Biblia: “Respondió Dios: Ciertamente, Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y lo llamarás de nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él. Y en cuanto a Ismael, también te he oído; he aquí que le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera; doce príncipes engendrará, y haré de él una gran nación. Mas yo estableceré mi pacto con Isaac, el que Sara te dará a luz por este tiempo el año que viene. Y acabó de hablar con él, y subió Dios de estar con Abraham. (Génesis 17:19-22 RVR60)"
Por otro lado, a Ismael Dios le permitió ocupar otras tierras. La Biblia dice que los últimos descendientes de Ismael habitaron lo que hoy conocemos como Arabia Saudita, Jordania, Siria e irak entre otras. En este momento ambas naciones están esperando a su Mesías, un líder político y religioso. Que va a entrar por la puerta de lo que hoy en día está tapiada en la muralla de Jerusalén.
